#20 UNA DE MEMES

#20 UNA DE MEMES

“Al que madruga, Dios le ayuda”… Y, por eso, hoy también he decidido levantarme temprano, a una hora donde los encargados de pintar el Sol en el cielo todavía no han llegado a su puesto de trabajo; experimentando la sensación de tener el centro de una ciudad para mí solo.

Me siento en la barra de alguna cafetería, de esas que nunca descansan, a tragar de forma automática mi desayuno mientras disfruto de ese “calorcito” que se siente al no estar todavía despierto del todo. A un lado, un grupo de noctámbulos que, ayudados por diversas sustancias, hacen horas extras hasta el amanecer sin tener en cuenta las suplicas de unos cuerpos que ya se han rendido hace rato; al otro, madrugadores a los que sus despertadores han echado de cama de una forma, según parece, bastante cruel.

La ansiedad por hacer algo me incita a pulsar el icono de esa red social que, a través de memes motivadores, me anima a conseguir mis objetivos, ya que todos parecen estar al alcance de mi mano. Me recuerda que el único activo que no puedo recuperar es el tiempo perdido (por ejemplo, en alguna red social) y ejerce una ligera presión para que haga cosas diferentes sin explicarme que en el hacer mi ego se siente como en casa.

De todas formas, ¡he decidido ponerme al curro!

 

Me pregunto si lo que estoy haciendo hoy me acerca a la vida que quiero vivir y, ¡decido no volver a madrugar! Intento aceptar mi situación pidiendo otro café y esperando con todo mi optimismo a que aparezca alguien dispuesto a cambiar mi vida. También tomo la decisión de vivir en el aquí y el ahora simplemente disfrutando de mi desayuno sin pensar en ninguna de mis responsabilidades y objetivos, sintiendo que lo bueno de crear mi propia realidad es… ¡qué puedo interpretar los memes como me salga del carajo!

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