#8 ¿NOTICIAS RIDÍCULAS?

#8 ¿NOTICIAS RIDÍCULAS?

Una mañana nada especial. Disfrutando de mi rutina, me dirijo en mi coche a hacer algunos recados escuchando alguna emisora comercial que mezcla música cómoda, de esa que consigue llegar con facilidad a casi todos los oídos, con sucesos curiosos. De repente, una de estas noticias llama mi atención.

Parece ser que existe una empresa que pretende ofertar entierros en la luna a un módico precio de 10.000 dólares el gramo (de ceniza). Alguien tuvo la maravillosa idea de convertir nuestro satélite en un almacén de restos humanos. Así, puede que dentro de un tiempo, las agencias de viajes también podrán encontrar su nicho (pero esta vez de mercado). Os imagináis:

OFERTA DÍA DE TODOS LOS SANTOS. Dos días en la luna visitando a tus familiares muertos, con visita a los cráteres más espectaculares de la cara oculta. Cena-baile con Julio Iglesias y copas en nuestro chill-out con vistas inmejorables de la Tierra. Si te quedas el tiempo suficiente despierto y la meteorología nos acompaña, podrás intuir la Gran Muralla China. Además, el segundo día, se celebrará un concierto de un cuarteto de cuerda  para homenajear a todas esas personas que no sabían dónde gastar su dinero y decidieron tirarlo aquí. NO TE LO PIERDAS

En mi cara se cocina una sonrisa que va mezclada con unas cuantas gotas de indignación.

¿A dónde vamos a llegar? ¿Dónde está el límite? ¿Os imagináis ahorrando toda la vida para poder ver la tumba de la abuela?

¡Cuánta soberbia!

Vivimos en un puntito azul de mierda, en un sistema solar de mierda, dentro de una galaxia de mierda; pero, aun así, creemos que podemos parcelar la luna.

Da la sensación de que somos niños consentidos, de esos que no tienen respeto por nada y, como papá tiene un yate, creen que todo lo que existe les pertenece. Tan osados que creemos que podemos hacer el registro de propiedad de todo el universo.

A pesar de todo esto, a mi, me parece uno de los pasos más importantes del ser humano en su carrera espacial, después del éxito obtenido por la venta de estrellas para seres queridos. Todo esto desde mi desconocimiento. Puede que a vosotros os parezca un regalazo eso de obsequiar  a vuestr@  amad@ con un puntito de luz en el firmamento por un módico precio de 150 pavazos. Sin olvidarnos que puede que te tengas que gastar otros 150 en algo parecido a un telescopio para que tu ser querido pueda intuir cuál es su lucecita en medio de millones.

 

Hace unos años apadriné a una niña en Kenia. Gran parte de mi entorno pensó que era una auténtica gilipollez; porque entre sueldos, aduanas, sobornos y demás contratiempos que, por lo visto puede tener el dinero antes de poder llegar a su destino en África, a mi ahijada sólo le iba a llegar lo equivalente a un par de euracos.

¡Ahora, por fin, puedo ver!

Hubiese sido mucho más inteligente haber obsequiado a mi pareja con una estrella para su disfrute, a lo lejos, eso sí;  porque su uso lo veo un poco difícil. Aunque consiguiésemos la tecnología suficiente para que mi amada se trasladase a su estrella, supongo que el “calorcito” le daría un poco de pereza (aquí vemos una ocasión en que la pereza salva. Veis, sólo es cuestión de capitalizar. De casi todo lo “malo” podemos sacar algo positivo).

Y si me pongo a buscar, seguro que encuentro un sitio mejor donde gastar mi dinero.

Podría hacerle la cirugía estética a mi gato, o llevármelo a un spa para mascotas. Creo que últimamente lo veo muy estresado. O podría alquilar un coche de lujo durante un día para aparentar durante unas horas lo que no soy; o pagar a una banda de mariachis para que vuelvan loca a mi “costilla”. Y si, aun así, con todo lo que hago o poseo, no me siento realizado; pues, ¡me blanqueo el ojete!

Podría hacer todo esto, ¡me parece tan cómodo! O, simplemente, podría dejar la comodidad en casa y tirar un poco de la creatividad. Podría bañar, yo mismo, a mi gato y después darle muchas caricias hasta secarlo; o conducir mi coche hasta un lugar desconocido y buscar algún sitio con encanto para tomar un café; o salir a un concierto, en algún garito underground, y compartir ese poder que tiene la música que ni siquiera Freud entendía.

 

Si os parece una locura algo de lo que he puesto, pensad que la forma de actuar de la humanidad es, al fin y al cabo, la suma de individualidades. Pensad si estáis invirtiendo vuestros recursos en cosas que os ilusionan; o, simplemente, pensad si esas cosas están intentando llenar un hueco que, en realidad, debería estar ocupado por otra cosa. Puede que una sensación, una emoción, un pensamiento…

Si os parece que el mundo se está volviendo loco, ¡pensad si vosotros estáis mucho más cuerdos que él!

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